El otro día alguien que quiero y admiro muchísimo me comentó en un story de Instagram: “Te encanta Gringolandia.”
Y yo le respondí: “No voy a mentir, me entretiene más que Puerto Rico.”
Tan pronto le di send a ese mensaje, una corriente me subió por el cuerpo. Como si hubiera traicionado la isla que me vio nacer, mis raíces, mi esencia.
Si vamos a hablar de entretenimiento, tengo que admitirlo, y siempre lo he dicho: en Chicago encuentro más cosas que hacer que no necesariamente incluyen beber con mis amigos en una barra. El miércoles pasado, por ejemplo, fui al farmers market de Lincoln Park, después fuimos por un cafecito, y terminamos la mañana viendo las ovejas en el zoológico.
¿Y en Puerto Rico? Seguro hay cosas que hacer, actividades, planes, vida. Solo que tampoco lo he explorado mucho. Y sí, está la playa, la gran, amada y apreciada playa, pero ¿y los días en que el sol está demasiado fuerte para estar afuera todo el día?
Hay algo que nunca, ni en el peor polar vortex de mi vida, me ha cruzado por la mente en Chicago: el miedo a quedarme sin luz por una ráfaga de viento. O tener que guardar agua porque puede que se vaya por más de siete días. Eso me pasó a mí en septiembre de 2025 en Puerto Rico. Y le sigue pasando a la gente que vive en la isla hoy, ahora mismo, mientras lees esto.
Porque el sistema le ha fallado al pueblo de Puerto Rico de una manera que ya no sorprende a nadie, y eso quizás es la parte más triste de todo. En Santurce el agua se va con cojones últimamente. Se va por días, sin aviso, sin saber cuándo regresa. Mi abuelo en Naranjito a veces tiene agua dos a cinco días al mes. Casi nunca corridos. Mi abuelo. Un señor que ha vivido toda su vida en esa isla y merece, como mínimo, abrir una llave y que salga agua. Eso no es pedir mucho. Eso es lo básico.
Chicago está bien lejos de ser perfecta, créeme. Pero me funciona a mí.
Yo amo Chicago. No Gringolandia. Chicago. Pero eso nunca le quitó el espacio de amor, de pertenencia con Puerto Rico.
Eso es ser migrante boricua. Querer tu isla con toda el alma, y también agradecer en silencio que en gringolandia el agua sale cuando abres la llave.
Gracias por leerme ❣️
Génesis 🍒

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